MENORES

Capítulo 12. Impulsividad física

Cuando el cuerpo reacciona antes que nuestro cerebro entre en acción: aprender a frenar, contener y canalizar la acción.

¿Qué ocurre?

La impulsividad física aparece cuando el menor actúa sin pensar: empuja, golpea, tira objetos, invade el espacio del otro, se mueve de forma descontrolada o responde corporalmente antes de poder frenar. No siempre hay intención de hacer daño, pero el riesgo y el impacto suelen ser mayores que en la impulsividad verbal.

En muchos niños y adolescentes, esta forma de responder está relacionada con una dificultad para inhibir la acción cuando la emoción sube. El cuerpo “se adelanta” al pensamiento. La sensación interna suele ser de tensión, urgencia o explosión, y el movimiento aparece como una vía rápida de descarga.

Desde la mirada adulta, la impulsividad física suele generar mucho miedo y alarma. No solo preocupa la convivencia, sino también la seguridad del propio menor y de los demás. Esto hace que las respuestas adultas tiendan a ser más duras, más rápidas y más punitivas.

Para el menor, sin embargo, lo que suele haber es falta de recursos para frenar y regularse de otra manera. Muchas veces no sabe qué hacer con la energía, la rabia o la frustración que siente, y el cuerpo se convierte en el canal principal de expresión.

Es importante entender que la impulsividad física no se corrige solo con castigos, sino enseñando alternativas, anticipando situaciones y ayudando al menor a reconocer las señales corporales que preceden a la acción

Objetivos del capítulo

  • Comprender por qué algunos menores responden físicamente antes de pensar.
  • Diferenciar impulsividad física de agresividad intencional.
  • Aprender a intervenir con firmeza sin perder el enfoque educativo.
  • Ayudar al menor a desarrollar estrategias de freno y descarga alternativas..

Cómo trabajarlo

La impulsividad física necesita contención, estructura y repetición, más que discursos largos. Algunas claves prácticas:

  • Prioriza siempre la seguridad. Si hay riesgo físico, el adulto debe intervenir con firmeza para frenar la conducta, sin gritos ni humillaciones.
  • Anticípate a las situaciones de riesgo. Observa cuándo suele aparecer la impulsividad (cansancio, frustración, cambios, exceso de estímulos) y actúa antes.
  • Ayuda a identificar señales corporales. Respiración acelerada, tensión muscular, inquietud… reconocerlas permite actuar antes de explotar.
  • Ofrece salidas físicas alternativas. Movimiento, apretar una pelota, salir a caminar, golpear un cojín. El cuerpo necesita descargar.
  • Sé claro con los límites. Entender no significa permitir: “Puedo entender que estés enfadado, pero no voy a permitir que pegues”.
  • Refuerza el autocontrol, no solo la calma. Frenar a tiempo, aunque cueste, es un aprendizaje enorme.

Materiales

Recomendamos usar el mismo recurso que en impulsividad verbal. Incluso, en función de las características del menor, podemos combinar esos mismos objetivos. Nuevamente, primero te proponemos esta plantilla:

Y un segundo enlace con la propia plantilla, instrucciones de uso, una hoja de refuerzos y un ejemplo práctico de todo ello:

Usa estos materiales a tu gusto y recuerda adaptarlos a tus necesidades.

Vídeos recomendados

Algunos vídeos breves que pueden ayudarte a reflexionar y acompañar lo trabajado en este capítulo.

“Crecer con el TDAH” (José Ramón Gamo, 2018)

El análisis en primera persona, siempre ayuda a entender mejor sensaciones y procesos.

“El Rubius en Al Rincón de Pensar” (El Rubius, 2015)

Cuando un referente te cuenta sus sensaciones en primara persona es, sin duda, doblemente eficaz. Si El Rubius (youtuber), lo es para tu hijo, quizá os interese.

Recomendaciones

  • Libro — El cerebro del niño explicado a los padres, de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson (2013).
  • Película — Wonder (Stephen Chbosky, 2017).
  • Documental — La historia de Michael Phelps. Aunque suene a estereotipo y no, nuestro hijo es muy probable que no llegue a ser el mejor nadador de la historia, nos invita a reflexionar sobre como podemos canalizar ese exceso de energía de formas más saludables y productivas.

Webgrafía

Preguntas de cierre

No se trata de responderlo todo ahora, sino de quedarte con una pregunta que merezca acompañarte estos días.

  • ¿En qué momentos suele aparecer con más frecuencia la impulsividad física de mi hijo?
  • ¿Qué señales corporales previas puedo empezar a observar?
  • ¿Qué alternativa física puedo enseñarle esta semana para descargar sin hacer daño?