MENORES

Capítulo 18. Control de pensamientos

Ayudar a los menores a detectar ideas rápidas, intensas y poco precisas que influyen en cómo sienten y actúan.

¿Qué ocurre?

Los niños y adolescentes piensan mucho. A veces demasiado. Aparecen pensamientos repetitivos, negativos, anticipatorios o rígidos que se instalan en su cabeza y condicionan su forma de sentirse y de actuar. “No puedo”, “me va a salir mal”, “se van a reír”, “siempre hago todo mal”. No son hechos, son pensamientos, pero se viven como verdades absolutas.

Desde fuera, estos pensamientos suelen pasar desapercibidos. El adulto ve la conducta (evita, se enfada, se bloquea), pero no siempre detecta el diálogo interno que la sostiene. Cuando lo percibe, la reacción habitual es intentar tranquilizar o corregir: “no pienses eso”, “eso no es verdad”, “no seas negativo”. El problema es que los pensamientos no se apagan por orden.

Para el menor, la experiencia interna puede ser muy intensa. Los pensamientos aparecen solos, se repiten y generan malestar. Muchas veces no sabe explicar qué le pasa, solo que “le da vueltas a la cabeza” o que “no puede parar de pensar”. Esto aumenta la sensación de falta de control y de desbordamiento.

Es importante entender que pensar no es elegir. Los pensamientos surgen de forma automática, especialmente en situaciones de miedo, inseguridad o estrés. El problema no es tenerlos, sino creérselos sin cuestionarlos y dejar que dirijan la conducta.

El objetivo educativo no es eliminar pensamientos, sino ayudar al menor a reconocerlos, ponerlos en duda y elegir qué hacer con ellos.

Objetivos del capítulo

  • Comprender cómo influyen los pensamientos en las emociones y la conducta.
  • Diferenciar pensamientos de hechos.
  • Evitar respuestas adultas que invalidan o luchan contra el pensamiento.
  • Enseñar estrategias sencillas para relacionarse mejor con el diálogo interno..

Cómo trabajarlo

El trabajo con pensamientos debe ser sencillo, cotidiano y muy concreto. Algunas claves prácticas:

  • Pon nombre a lo que pasa. Ayuda al menor a identificar que eso que le viene a la cabeza es un pensamiento, no una realidad.
  • Evita discutir el contenido. Decir “eso no es verdad” suele generar más resistencia. Es más útil preguntar “¿cómo sabes que eso va a pasar?”.
  • Introduce la duda. No buscamos convencer, sino abrir espacio: “¿podría haber otra explicación?”.
  • Separa pensamiento y acción. Pensar algo no obliga a hacerlo.
  • Normaliza que la mente se equivoque. La cabeza no siempre acierta; a veces exagera o se protege mal.
  • Modela tu propio diálogo interno. Decir en voz alta “esto es solo un pensamiento” enseña mucho.

Materiales

Este registro lo solemos utilizar con los chicos para llevar un control de sus pensamientos automáticos. Les ayuda a, primero detectar, y luego reestructurar. Antes de utilizarla es necesario explicarles aquellos pensamientos que suelan ser más comunes en ellos. Además, los primeros días necesitarán que les acompañemos en la detección así que, como siempre, antes de usar el recursos con ellos, úsalo tú primero, valora si es útil y, después (solo después), prueba a utilizarlo con él/ella.

Usa estos materiales a tu gusto y recuerda adaptarlos a tus necesidades.

Vídeos recomendados

Algunos vídeos breves que pueden ayudarte a reflexionar y acompañar lo trabajado en este capítulo.

Charla TED: “Por qué hacemos lo que hacemos ” (Tony Robbins, 2013)

En esta amena, trepidante y emotiva charla, Tony Robbins nos invita a reflexionar sobre por qué hacemos las cosas, y nos insta a poner foco y gestionar nuestras emociones para impulsarnos más allá de nuestros propios límites.

“El arte de pensar: filosofía para el siglo XXI” (José Carlos Ruiz, 2025)

¿Qué nos está conduciendo a la polarización? ¿Por qué estamos tan obsesionados con la felicidad? ¿Cómo impactan las redes sociales en nuestras vidas? Estas y otras son algunas de las preguntas por las que se pregunta José Carlos Ruiz.

Recomendaciones

Webgrafía

Preguntas de cierre

No se trata de responderlo todo ahora, sino de quedarte con una pregunta que merezca acompañarte estos días.

  • ¿Qué tipo de pensamientos aparecen con más frecuencia en mi hijo?
  • ¿Cómo reacciono yo cuando los expresa?
  • ¿Qué pregunta puedo empezar a usar para ayudarle a dudar de ellos?